¿Demasiada democracia?
24 de Abril, 2008Por Gabriel Tortella, catedrático de Historia Económica en la Universidad de Alcalá (Actualmente emérito de la facultad de Ciencias Económicas y Empresariales).
Es hoy casi un dogma que la democracia es el mejor sistema de gobierno que existe. El dogma es indiscutido en España, donde la larga dictadura de Franco confirió un aura de santidad al sistema político que tanto persiguió aquel régimen. Tanto es así que muchos lectores pueden quizá sentirse ofendidos por el simple título de este artículo. Sin embargo, los tabúes mentales y los dogmas no son prácticas recomendables en la búsqueda de la verdad. Y la verdad es que en esta cuestión las cosas son menos claras de lo que la mayoría piensa. He aquí el problema de la democracia.
La primera cuestión es: si el sistema es tan bueno, ¿cómo se entiende que?:
1) se haya aplicado en un espacio de tiempo tan corto dentro de la historia;
2) haya producido un número tan alto de fracasos? Vayamos por partes.
La democracia fue un invento de la Grecia clásica y se puso en práctica en los siglos V y IV a. C. Desde entonces hasta finales del siglo XIX d. C. no se volvió a instaurar, no porque no se conociera sino porque la gran mayoría la consideraba inviable.
Había dos razones fundamentales para desconfiar de la democracia. En primer lugar, que el pueblo era demasiado ignorante para entender en cuestiones de gobierno. En segundo lugar, que la gran masa que no pagaba impuestos no estaba legitimada para intervenir en cómo se distribuían el gasto público y la carga tributaria. Por estas razones, incluso los revolucionarios que derribaron las monarquías absolutas en Inglaterra y en Francia, o que crearon un sistema republicano en América establecieron sistemas parlamentarios, pero no democráticos, es decir, donde sólo votaba una parte de la población. La extensión del sufragio fue llevándose a cabo gradualmente y sólo en el siglo XX se generalizó el sufragio universal, que es la esencia de la democracia.


arreglado, barriendo para casa beneficios extraordinarios.